Tu vida parte de un sueño, vive en el presente sin olvidar que tu objetivo es aquel sueño que amaste de verdad
🌿 El cuento del viajero y el río
Había una vez un viajero que caminaba por un sendero junto a un río. Durante años había cargado en su mochila piedras pesadas: recuerdos de errores, palabras dichas con ira, actos que habían causado dolor. Cada piedra representaba un apego, una emoción bloqueada que no había sabido soltar.
Un día, exhausto, se encontró con un anciano que meditaba bajo un árbol. El viajero le preguntó:
—Maestro, ¿por qué hiciste eso la semana pasada, cuando rechazaste a un hombre que te pidió ayuda?
El anciano sonrió y respondió: —No soy aquel. Yo soy yo aquí y ahora.
El viajero se sorprendió. ¿Cómo podía alguien negar su propio pasado? El anciano continuó:
—El pasado es como el agua que ya ha corrido río abajo. No puedo volver a ser aquel que actuó entonces. Pero sí puedo, en este instante, ser responsable de corregir lo que aquel dejó sin resolver. El kharma no es castigo, es oportunidad: cada deuda es una lección que espera ser aprendida.
Al respecto tengo que decirte que después de meditar decidí enviar a un amigo el mensaje siguiente:¿Puedes ayudarle a un anciano a quien me pidió ayuda al respecto de un problema particular que le inquieta y hace causar molestias y enfermedad y creo que tu, viejo amigo, puedas hacerlo por mí? Te agradezco la intervención y estimada ayuda, agraciado y querido hermano mío.
Recibí una respuesta afirmativa pocos días después y ahora te he contestado consecuentemente.
El viajero se sentó junto al anciano y aprendió a meditar. Descubrió que al observar su respiración, las piedras de su mochila se volvían más ligeras. Comprendió los principios del Óctuple Sendero:
· Recta comprensión: aceptar que todo cambia.
· Recta intención: decidir no dañar.
· Recta palabra: hablar con verdad y compasión.
· Recta acción: actuar con bondad.
· Recto modo de vida: vivir sin causar sufrimiento.
· Recto esfuerzo: cultivar lo que libera.
· Recta atención: estar presente en cada instante.
· Recta concentración: meditar para ver con claridad.
Con cada paso consciente, el viajero dejaba una piedra en el río. No las negaba, no las olvidaba: las reconocía, pedía perdón cuando era necesario, y se comprometía a no repetir los errores. Así, las aguas se llevaban las piedras, y el viajero se volvía más ligero.
Al final del camino, comprendió que vivir en el presente no significa huir del pasado, sino transformarlo. El viajero ya no era aquel que había errado, pero era responsable de que su hoy fuera nuevo, limpio y libre.
Vivir en el presente es soltar los apegos y emociones bloqueadas, pero también asumir con responsabilidad (lo que implica corregir errores y con la lección aprendida: no volver a cometerlos) las consecuencias de nuestros actos pasados. La meditación y el Óctuple Sendero nos enseñan a transformar el karma en aprendizaje, y a ser, en cada instante, alguien nuevo.
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