Tu vida parte de un sueño, vive en el presente sin olvidar que tu objetivo es aquel sueño que amaste de verdad
Este cuento puede convertirse en una guía profunda "siguiendo el cuento: la soberbia disfrazada de virtud" para acompañar procesos de transformación personal con humildad, discernimiento y respeto. En una reunión de maestros de Medicina Tradicional China y naturopatía, que reflexiona sobre la soberbia profesional, la autocrítica y el verdadero sentido del acompañamiento terapéutico:
🪷 El Té de las Raíces
En el corazón de las montañas de los pirineos, donde los pinos susurran secretos antiguos y el agua canta entre las piedras, se celebraba cada año el Encuentro del Té de las Raíces. Allí acudían los más sabios maestros de medicina tradicional china y naturopatía, no para enseñar, sino para escucharse.
Aquella primavera, cinco maestros se reunieron en el pabellón principal del monasterio de piedra, rodeados de plantas medicinales y cuencos de cerámica. Cada uno traía consigo décadas de experiencia, discípulos agradecidos y libros escritos. Pero también, heridas invisibles.
🌿 Maestro Lim, experto en acupuntura, comenzó:
—“Durante años corregí a mis pacientes con firmeza. Les decía qué debían comer, cómo debían respirar, qué emociones debían soltar. Me sentía canal de la sabiduría ancestral. Pero un día, una joven me dijo: ‘Maestro, ¿y usted? ¿Ha soltado su necesidad de tener razón?’”
Todos guardaron silencio. El viento movía las hojas del sauce.
🔥 Maestra Yeold, herborista y terapeuta emocional, añadió:
—“Yo también caí. Me creí especial por haber estudiado con grandes maestros. Repetía sus palabras como mantras, sin preguntarme si eran adecuadas para cada alma. Me convertí en eco, no en escucha.”
💧 Maestro Shien, especialista en diagnóstico por pulso, confesó:
—“Mi soberbia fue más sutil. No gritaba, pero juzgaba en silencio. Veía errores en otros terapeutas y pensaba: ‘Ellos aún no han despertado’. Pero no veía que mi juicio era una forma de ceguera.”
🌬️ Maestra Yeold, dedicada al Qi Gong y la respiración, dijo:
—“Yo corregía desde el miedo. Temía que mis pacientes se perdieran, que no siguieran el camino correcto. Pero ese miedo disfrazado de autoridad les alejaba. No les guiaba, les empujaba.”
🪶 Finalmente, el más joven, Maestro Ham bú, que apenas tenía diez años de práctica, preguntó:
—“¿Y cómo se sana esa soberbia que se disfraza de sabiduría?”
Lim respondió: —“Con té y silencio. Con preguntas en lugar de respuestas. Con la humildad de saber que cada cuerpo es un universo, y cada alma, un misterio.”
Yeold añadió: —“Con el coraje de decir: ‘No sé’. Y con la ternura de mirar al otro sin querer moldearlo.”
Shien concluyó: —“Con la práctica de la autocrítica como medicina diaria. No para flagelarse, sino para vaciarse y volver a escuchar.”
Aquella tarde, los cinco maestros bebieron té de raíz de loto, en silencio. No hablaron de técnicas ni de diagnósticos. Solo compartieron miradas sinceras, como quien reconoce en el otro su propio camino.
Un cuaderno de trabajo: a este cuento le sigue una propuesta de expansión del cuento “La soberbia disfrazada de virtud” en formato de guía reflexiva para terapeutas, educadores y acompañantes del desarrollo interior:
🪷 1. Tres principios del acompañamiento consciente
1.1. Corrección como espejo, no como martillo
Antes de corregir, pregúntate: ¿lo hago por el bienestar del otro o por reafirmar mi rol?
La corrección compasiva no humilla, sino que revela caminos.
1.2. Autocrítica como higiene interior
La soberbia terapéutica nace cuando creemos que “ya sabemos”.
Practica el “vaciamiento” antes de cada sesión: ¿Qué presuposiciones traigo? ¿Qué emociones me mueven?
1.3. Reconocimiento como tentación
El aplauso puede reforzar patrones rígidos.
Recuerda: ser discípulo de grandes maestros no te convierte en maestro. Te convierte en responsable de su legado.
🧠 2. Preguntas para la autoconciencia del terapeuta antes de una sesión terapéutica:
Antes de intervenir, puedes usar estas preguntas como ritual de introspección:
¿Estoy viendo al otro o proyectando mi modelo?
¿Estoy corrigiendo desde el amor o desde la necesidad de tener razón?
¿He preguntado si el otro desea ser guiado?
¿Estoy repitiendo una fórmula sin atender al contexto?
¿Estoy dispuesto a reconocer que puedo estar equivocado?
Reflexión
El verdadero maestro no es quien corrige más, sino quien se corrige a sí mismo antes de hablar. En el camino terapéutico, la humildad es medicina, y la autocrítica, antídoto contra la soberbia.
Estes dos cuentos zen ("la soberbia disfrazada de virtud" y "el té de las raíces" plantean un dilema esencial: ¿Cómo corregir sin caer en la soberbia? ¿Cómo usar el conocimiento para guiar sin imponer? ¿Cómo evitar que el aplauso externo nos lleve a repetir acciones sin autocrítica? ¿Cómo hacer que la inercia mezclada con el orgullo de haber hecho algo bien impida que cometamos errores en nuestras tareas al estar la mente mezclada con el éxito del momento y/o terapia anterior?
Como naturópata, quiromasajista, coach y preparador físico, esta guía nos invita a cultivar una actitud de presencia, humildad y discernimiento en la práctica profesional y, por supuesto, en lo personal.
Como decía el Maestro Bram:
“El conocimiento sin conciencia es como un bambú seco: cruje, pero no canta.”
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